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Nexito y el viaje en metro

De Romulo Sonatore

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Nexito comienza su aventura hoy. El sol brilla con fuerza y calienta sus mejillas mientras camina por la acera de la ciudad. Nexito lleva puesta su camiseta azul favorita y sus pantalones marrones. En su espalda, siente el peso suave de su mochila. Los coches pasan cerca y hacen un sonido suave: "vrum, vrum". Nexito sabe que para llegar a su destino, primero debe encontrar la entrada mágica al mundo subterráneo.

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Nexito y su tía Silvia llegan a una escalera que baja hacia el suelo. Al lado hay un poste con una letra "M" grande y roja que brilla. "Aquí es donde entramos al metro, Nexito", dice Silvia con voz tranquila. Nexito se agarra fuerte de la barandilla de metal, que está fría y lisa. Juntos, empiezan a bajar los escalones uno a uno. El aire se siente más fresco a medida que descienden.

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Al final de la escalera, Nexito se encuentra con unas máquinas con luces. Saka su tarjeta de transporte del bolsillo. Es un rectángulo de plástico liso. Lo acerca al círculo brillante de la máquina y... ¡BIP! La máquina hace un sonido alegre y las puertas se abren con un chasquido. Nexito pasa con cuidado, sintiendo el suelo de baldosas bajo sus pies. Ya está un paso más cerca de su meta.

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Silvia guía a Nexito por un pasillo largo. En el suelo, Nexito nota con sus pies unas baldosas diferentes; tienen rayas largas que le ayudan a saber por dónde caminar. El eco de sus pasos suena "tap, tap, tap" en las paredes de azulejos blancos. Silvia le explica que pronto llegarán al andén, el lugar donde el gran tren de metal viene a buscarlos.

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Ahora están en el andén. Nexito se detiene justo antes de una franja amarilla con bultitos redondos. "Esta es la línea de seguridad", recuerda Nexito. Si pisa los bultitos con sus zapatos, sabe que debe esperar ahí. A lo lejos, se escucha un silbido de aire y un retumbar profundo que crece y crece: "RUM-RUM-RUM". El tren se acerca por el túnel oscuro.

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¡El tren llega! Es una ráfaga de viento fresco que despeina aún más el cabello de Nexito. Las luces del tren brillan como ojos grandes. Silvia se acerca a él y le pone la mano en el hombro para que sepa que ella está ahí. El tren frena con un chirrido metálico y se detiene justo frente a ellos. Las puertas se deslizan hacia los lados con un sonido de "shhh".

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Nexito da un paso grande para cruzar el espacio entre el andén y el tren. "Cuidado con el hueco", piensa mientras levanta su pierna. Una vez dentro, el suelo se siente diferente, más liso. Nexito busca rápidamente un lugar donde sujetarse. Encuentra una barra vertical de color amarillo brillante y la rodea con su mano. Es firme y segura.

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El metro comienza a moverse. Nexito siente una vibración suave bajo sus pies, como un ronroneo de gato. Silvia se sienta a su lado. Una voz por los altavoces anuncia: "Próxima parada: La Plaza del Banco". Nexito sonríe. Sabe que esa es su parada. A través de la ventana, solo ve luces que pasan rápido, como estrellas subterráneas.

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Las puertas se abren de nuevo y Nexito sale al andén. Ahora debe subir por una escalera mecánica. Al poner los pies, siente que el suelo se mueve hacia arriba por sí solo. ¡Es como una alfombra mágica! A medida que sube, el aire vuelve a oler a calle y la luz natural se vuelve más brillante, avisando que ya han salido del túnel.

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¡Ya están fuera! Al final de la calle, Nexito ve un edificio grande con columnas de piedra y puertas de cristal muy altas. Es el banco. "Lo logramos, Nexito", dice Silvia orgullosa. Nexito respira hondo, sintiendo el aire fresco. El viaje en metro ha terminado y ha llegado a su destino sano y salvo. Hoy ha sido un gran día de aventura urbana.